Los cuatro objetivos de la Nutrición para la Salud

Ante el empuje de la investigación veterinaria y científica, el concepto tradicional de nutrición (mantener el organismo y aportarle energía) ha evolucionado y ha ido incorporando poco a poco dimensiones preventivas y, con ciertas condiciones, hasta curativas. Esto ha supuesto el nacimiento de la Nutrición para la Salud.

La nutrición responde, por tanto, a cuatro objetivos:

Conseguir un alimento equilibrado es resolver un rompecabezas complejo formado por unas 50 piezas, los nutrientes indispensables para el animal. El equilibrio óptimo se consigue jugando con la complementariedad de los ingredientes, los cuales, en la proporción idónea, constituyen una parte más o menos grande de cada pieza del rompecabezas.


1 - Construir y mantener el organismo:

Aminoácidos, minerales, oligoelementos, vitaminas y ácidos grasos que responden a las necesidades nutricionales mínimas para construir y mantener el organismo.


2 - Aportar energía:

Los lípidos y glúcidos son las principales fuentes de energía para el perro. También el gato necesita las proteínas para su metabolismo energético.


3 - Alimentar y prevenir:

Algunos nutrientes se integran en la ración (antioxidantes, prebióticos, fibras, ácidos grasos esenciales...) para prevenir el riesgo de afecciones renales y trastornos digestivos o los efectos del envejecimiento...


4 - Alimentar y curar:

En el alimento se incluyen algunos nutrientes y en cantidades determinadas, elevadas o disminuidas, dependiendo de cada caso, para ayudar al tratamiento de determinadas enfermedades.


El enfoque nutricional es la materialización en un solo alimento de un complejo rompecabezas que integra en la proporción justa unos cincuenta nutrientes necesarios para la consecución de esos cuatro objetivos nutricionales y que responde a las auténticas necesidades precisas y concretas de cada organismo.

El enfoque "ingredientes" no es más que una sencilla lista de elementos visibles, que se conocen como "materias primas alimentarias", que se incluyen en la composición de un alimento sin integrar la noción de equilibrio entre los nutrientes. Es, por tanto, un enfoque menos preciso y que tiene menos en cuenta el respeto por las necesidades del animal.